Este post no se trata de moda, estilo de vida o algo de ese tipo. Es más profundo, y a veces es eso exactamente lo que la gente necesita. Estamos rodeados de cosas que no son tan importantes como nosotros mismos.

Hace unos momentos estaba desplazándome en el mundo de Twitter y encontré a este chico, de hecho lo conozco, no es un gran conversador en persona, pero cuando vi su feed me di cuenta de que él, es arte. Hablo de ese tipo de atracción que se siente sólo con los buenos tipos de arte, las obras maestras. No puedo decir realmente lo que siento por esa persona, solo que sus palabras, las que no se escuchan, son las que me atraen constantemente como si fuera un imán. Aún cuando no quiero, siempre me veo regresando a él por diferentes razones, ninguna de ellas explicables. Es raro, pues ni siquiera conozco a ese tipo mucho en realidad, es sólo que es tan genuino, tiene un tipo de autenticidad que no mucha gente posee. Creo que más que atracción es admiración, el saber que alguien es capaz de ser tal como es, mostrar su verdadera cara, su alma, no muchos se atreven a hacer eso, yo me incluyo en los cobardes.

Supongo que lo que realmente trato de decir es que debemos atesorar a ese tipo de personas. Los que no tienen miedo de hablar. Estoy segura de que están en todo el mundo. 

El tipo de latidos, o más bien golpes que mi corazón sienten mientras escribo este post, son la forma en que la gente debería hacernos sentir, vivas, emocionadas,

 

¿Después de todo, no es ese el punto de vivir?

Published by Miranda Hernandez