Siempre tuve el sueño de escribir un libro. Sin embargo, siempre tuve una excusa para no hacerlo.

  • La primera es clásica, no soy escritora profesional. No estoy preparada.
  • No tengo sobre qué escribir.
  • No tengo tiempo para dedicarme. No es prioridad. (etc, etc, etc).

En fin, las excusas siempre uno las consigue.

El punto es que siempre fue una idea que aplacé en mi cabeza.

Lo gracioso de la vida, es que siempre habrá un momento en que la misma, te sacará de tu zona de confort. Y es ahí, donde realmente se mueven tus prioridades, se van tus miedos y consigues ese camino hacia donde quieres ir.

En mi caso, me atreví a escribir. Tenía mil cosas que decir (se eliminaba una excusa), tenía demasiado tiempo para dedicarme (se eliminaba otra). Sin embargo, quedaba una, no era escritora profesional.

El miedo de publicar, una obra imperfecta. Una obra que podía tener  demasiados errores ortográficos, sintácticos, de redacción, hasta de formato. Producto, de mi poca experiencia. La ansiedad se volvía cómplice de todos estos obstáculos que se venían a mi cabeza.

¿Publicar o No Publicar? He ahí el dilema.

Al final me di cuenta que la mayor crítica de mi obra siempre iba a ser yo. Esto no iba a cambiar. Simplemente, debía estar segura de lo que quería lograr con este trabajo y dejar que las cosas fluyeran.

Más allá de los errores o la falta de experiencia, tenía algo que contar, algo que decir y eso era suficiente, para dar ese primer paso.

Entender esto, fue lo que me ayudó a derribar esa barrera sobre publicar o no. Decidir hacerlo, ha sido una de las mejores experiencias de vida.

Ya han pasado 2 meses, desde que publiqué Magenta y ha sido una experiencia placentera. Darme a conocer como escritora con un libro de auto ayuda, ha sido todo un reto, pero ha valido la pena cada instante.

He estado sorprendida por la cantidad de hombres que han leído el libro y les ha gustado, ya que reconozco que es un género que se caracteriza por un público femenino. Sin embargo, me enorgullece que Magenta esté rompiendo paradigmas con respecto a eso.

Adicionalmente, me ha impactado la cantidad de gente que he podido conocer a raíz de abrir esta puerta. Así como también, la cantidad de comentarios positivos e inspiradores que he recibido a lo largo de estos 2 meses por parte de los lectores.

De verdad que publicar, ha superado mis expectativas desde cualquier punto de vista.

Demás está decir, lo agradecida que estoy por el gran recibimiento que ha tenido la obra y las palabras que cada quién me ha hecho llegar a su manera.

La gran sorpresa Magenta, fue verificar que más son nuestros miedos cuando nos atrevemos a hacer algo que nos obliga a salir de nuestra  zona de confort, que lo que realmente sucede, una vez que decides hacerlo.

Mi invitación es para esos escritores anónimos, quienes no se atreven a publicar, a vencer este miedo. No vale la pena que se queden con las ganas. Atrévanse a publicar su trabajo y aportar sus historias al mundo. Literalmente, no pierden nada.

No esperen por “el momento perfecto” o cuando el libro este “lo suficientemente perfecto”, “la editorial añorada”, “el editor de editores”(etc,etc,etc). En el instante, se les va el tiempo y también el sueño. ¡Publiquen!

Y me atrevo a decir que este principio se puede trasladar a cualquier proyecto de nuestras vidas. Atrévanse a hacer y no a posponer.

Sólo nosotros tenemos la capacidad de decidir, de qué tamaño queremos ser.

Para los que aún no se han entusiasmado a leerlo.  Aquí les dejo el link de Magenta.

La buena vibra, se siente desde la primera página.

Link: https://www.amazon.com/dp/B01K2R6Q80