El cambio climático anticipa que las olas de calor, las tormentas de nieve, sequías severas, los fuegos forestales y los ciclones aumentarán en nuestra región. La reparación de los daños a causa estos eventos naturales van a parar al bolsillo de los ciudadanos que son los que pagan los impuestos.

Los fondos monetarios de FEMA (la Agencia Federal del Manejo de las Urgencias/Emergencias) son de la aportación de los ciudadanos americanos y residentes permanentes que pagan impuestos federales. Pues según los últimos datos de gastos debido a desastres naturales FEMA ha invertido $65 billones entre el 2005 y el 2015. El fenómeno que más utilizó los fondos de FEMA fue la ayuda monetaria para las víctimas de inundaciones.

EL cambio climático nos cuesta a todos si no tomamos responsabilidad e informamos nuestras comunidades como mitigar, y adaptar nuestra realidad a los cambios que están ocurriendo rápidamente.

Estos cambios en las temperaturas, y las condiciones extremas de eventos pueden crear más tensión en nuestras comunidades y en los contribuyentes. Para prepararnos debemos poner nuestros recursos monetarios, humanos en una infraestructura que resista los cambios que vienen, que sea adaptable, para que el impacto económico se reduzca.

Los gobernantes no pueden darle la espalda a este tema tan importante que afecta la vida, la sustentabilidad y la economía de nuestras comunidades.

Si estos eventos cobran mayor intensidad, nuestras comunidades deberán plantearse seriamente la relocalización de las viviendas en las costas de New Jersey para mitigar el costo que representa el remediar un desastre para nuestros contribuyentes.