Querido mexicano,

Sé que estás asustado en este momento. Sé que estás confundido. Que el mundo parece aterrador. Que tu rutina diaria parece insensible, alejada de la realidad. Que no es fácil de retomar. Sé que tienes un inmenso dolor. Que no sabes que vendrá. Lo sé, porque así me siento yo.

Salgo a las calles, veo las noticias, y entre escombros y cuerpos sin vida parece difícil encontrar a Dios. Soy fiel creyente de que uno puede encontrar belleza en cualquier cosa, pero en momentos como este en que las palabras fallan, sólo hay un silencio que pide una explicación. Pero luego te miro a ti, y veo a Dios. A través de todo lo que has hecho hoy. A través de ti que has ofrecido tu tiempo, que has convocado gente, que has levantado escombros, preparado comida, consolado gente, abierto tus puertas y corazón. Y me llena el alma pensar que no todo está perdido, que hay esperanza, que hay amor.

A ti, que sientes miedo, quiero que sepas que está bien sentir lo que estás sintiendo, que no eres débil. Que estoy orgullosa de ver conmovido tu corazón. Que estoy agradecida porque sé que estás haciendo lo mejor que puedes. Permítete sentir todas esas emociones. No tengas miedo de pedir consuelo. Comparte tu historia. Tu voz importa. Déjate abrazar por tu alrededor.

A ti, que perdiste a alguien que amabas, que perdiste tu hogar, tu seguridad. Sé que no puedo ni imaginar la situación por la que estás pasando y desearía que jamás te tuviera que pasar, pero sé que saldrás adelante. Sé que crecerás y te levantarás. Sé que vas a estar bien. Lo sé porque no estás sólo. Porque no te vamos a dejar.

A ti, que estás enojado con las autoridades, que te sientes frustrado de no sentir su apoyo ni preocupación. No pierdas la fe en el potencial de la gente. No dejes que esto nuble la bondad que hay alrededor. Tienes el poder de entregar alegría y esperanza con tus palabras. O todo lo contrario. Opta siempre por repartir amor.

Recuerda que nuestra mayor herramienta para cambiar el mundo es justamente nuestra capacidad de cambiar nuestra visión sobre el mundo. Cree en los milagros. Cree que hay un propósito en cada situación. Cree en tu capacidad para salir adelante. En tu potencial para crecer, entregarte, compartir y dar amor.

A ti, que no entiendes por qué tú sobreviviste mientras otros perdieron algún ser querido, su hogar, su protección. Sé que parece tan injusto. Quizá incluso te sientas culpable como yo. Pero deseo que no lo hagas, que te sientas agradecido por estar aquí hoy. Que recuerdes que el mañana no es una garantía y por eso hay que aprovechar al máximo hoy. Hay que convertir nuestra gratitud de estar vivos en algún bien común. Darlo todo, entregar cada día nuestro corazón.

A ti, que quieres ayudar. Que buscas y buscas la manera de aportar. No te des por vencido. No te sientas inútil. Toda ayuda es valiosa. Toda cuenta. Quizá haya alguien viéndote, alguien a quien inspires a ayudar. No subestimes el impacto que tienes. La solidaridad es contagiosa. Así que contagia a cuantos puedas. Sal a ayudar. O quédate en tu casa. Hay mil maneras. Cada uno tiene lo necesario para cambiar la realidad. Así que ayuda. Sinceramente. Con el corazón. Con abrazos, palabras de aliento, tiempo, disposición.

Querido mexicano, estoy orgullosa de ti. Quiero aplaudirte y agradecerte. Sé que tu corazón duele, pero quiero que sepas que esto no durará por siempre. Que puede ser una mala semana, un mal tiempo. Pero no es una mala vida. Sólo tenemos que creer. Tenemos que creer que, así como lo hemos hecho hasta ahora, somos capaces de encontrar la bondad en medio de la adversidad. Y aunque nuestro ambiente esté oscuro, no dejemos de iluminar nuestra parte. Jamás.

Querido mexicano, hoy deseo que sin importar cuanto perdamos, nunca perdamos la lección. Que nuestras almas sigan unidas, que el darnos a los demás sea un estilo de vida permanente. Deseo que este horrible temblor no haya venido a destruir casas… sino a derrumbar esos muros que nos dividen como comunidad. Deseo que de ahora en adelante salgamos a la calle y miremos en el otro, no a una amenaza, no a un extraño, sino a una persona que se desveló anoche para que otro tuviera donde dormir hoy.

Querido mexicano, hoy se han abierto nuestros ojos y corazón. Pido que nunca los volvamos a cerrar. Que no seamos indiferentes a los demás. Que volteemos a nuestro alrededor y nos preguntemos día con día, "¿cómo puedo mejorar el mundo hoy?". Y que lo hagamos juntos. Como si nuestras vidas dependieran de eso. Porque lo hacen. Porque si queremos saber quiénes somos, cuál es nuestro propósito en la vida, tenemos que servir a los demás. Para eso estamos aquí. Cuando es fácil y cuando no.

Querido mexicano, tenemos que despertar. Tenemos que dejar de ver sólo nuestros intereses y construir un lugar donde se respire amistad. Dejemos de esperar que las cosas buenas lleguen y hagámoslas pasar. Agradezcamos el privilegio de estar vivos. Cada momento es nuestro; para ser más amables, para dar más. Aferrémonos a esas cosas que no se derrumban, que nunca desaparecen… como la solidaridad, la compasión, la fraternidad.

Querido mexicano, hoy veo nuestro escudo e imagino al águila como un ave fénix, con una capacidad increíble de levantarse de las cenizas, de encontrar vida en medio del caos. Porque a pesar de las tragedias, de las injusticias, del miedo, me has demostrado que eres mucho más. Puedes ser un héroe…la elección es toda tuya.

Querido mexicano, hoy te abrazo con mis palabras, te mando cariño, aliento y amor. Si has perdido un ser querido quiero que sepas que su muerte nunca habrá sido en vano. Que doy gracias por sus vidas, porque es por ellos que tenemos el coraje de ser algo nuevo hoy. Sé que ninguna palabra puede quitarte el dolor, pero quiero pensar que aunque se han ido de una forma tan triste.. hoy sonríen desde donde estén, sabiendo que están cambiando a México.

Querido mexicano, ¡Gracias! ¡Gracias por responder con amor. Gracias por llenarme de fe! ¡Gracias por MOVER mi corazón!