Dicen que para ser un buen escritor tienes que ser capaz de contar tu historia de la manera más honesta posible, no filtros, no correcciones, no nada, solo la verdad.. Esta vez quizá no seré capaz de escribir toda mi historia, pero al menos escribiré una parte de ella.. Una parte que por el momento se ha convertido en mi todo.

Conoces las típicas historias de amor en las que ves a una persona y dices, ese hombre me atrae, voy a tratar algo con el.. Bueno, pues justo esa, no es mi historia. La mía comenzó un poco diferente y de la manera más inusual.. Pero cuál es el punto de contarles como comenzó el día en que lo conocí si lo importante es cuando descubrí que iba a ser la persona que cambiaría mi vida? Eso es lo que les contaré..

Era una noche tranquila en mi universidad.. No había mucho por hacer así que mis amigos y yo decidimos ir a una noche en la que apreciaríamos un poco de danza tahitiana. Como siempre mi novio no había estado conmigo en todo el día.. Ya estaba acostumbrada a que llegara tarde en los pocos momentos en los que podíamos estar juntos. Sin embargo alguien si estaba.. La persona que siempre estaba ahí cuando él no lo hacía.. Esa persona se había convertido en el mejor amigo que hubiera tenido en la vida.. O el primero más bien. Comenzó como la amistad más perfecta que alguien se pudiera imaginar, nosotros nunca dudamos que lo nuestro era puro y honesto hasta aquella noche.. Estaba sentado a mi lado mientras veíamos la manera en que se movían las caderas de esas mujeres.. Nos reíamos de sus ostentosos disfraces, platicábamos como dos niños en una clase aburrida.. Hubo un pequeño momento en que mi mano toco la suya.. No la moví, no sé porque no lo hice. Me quede estática, intrigada por la sensación. Era algo muy diferente e indescriptible. Voltee a verlo y se encontraba igual que yo, estático con la mirada fija en la danza tahitiana, hasta que en un momento movió su mano y entrelazo sus dedos con los míos. Esta vez todo se sentía aún más diferente.. Era algo electrizante.. Como si las manos tuvieran vida propia e intentaban estar juntas desde siempre. Mi instinto fue quitarme, pero no lo hice.. Me pregunto por qué aún sabiendo la respuesta.. Se sentía bien, me sentía protegida y cómoda, en casa. De repente vi a lo lejos como se iba acercando mi novio para sentarse a mi lado.. Nos soltamos las manos para que otra ocupará su lugar.. Esta vez lo que sentí fue costumbre y tristeza de lo que no podía ser.

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