Hace algún tiempo leí un artículo del periodista Tony Featherstone del Sydney Morning Herald en el que aseguraba que las Asistentes adoptaban la personalidad de sus jefes. Conocía la personalidad del ejecutivo que quería entrevistar a través de la forma de proceder de su asistente y del ambiente que transmitía la oficina que visitaba.

Desde luego hay muchas excepciones en ambos sentidos. Sin embargo, hay casos que después de años de trato, la asistente acaba adoptando en el trabajo la personalidad de su superior, siendo imagen y semejanza de su jefe.

Las asistentes debemos distanciarnos emocionalmente para no dejar que afecte en la labor diaria y continuar dando buena imagen al exterior, ya que la reputación precede a las personas.

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